¿En qué momento del día debo entrenar?

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El mejor momento del día para entrenar

No existe una fórmula universal ni una hora ideal para entrenar, puesto que depende de muchos factores, como la temperatura ambiental, el reloj biológico de cada deportista, el ritmo de vida, las obligaciones diarias, etc. La única hora ideal para entrenar es aquella que se adecua mejor a cada deportista, aquella que sienta mejor a cada uno.

¿Entrenar al aire libre?

Si entrenas al aire libre o no también es una cuestión a considerar, puesto que si eres de los que prefiere salir a la calle para entrenar, hay que tener en cuenta la climatología del lugar, así como la estación. En verano, por ejemplo, hay que evitar entrenar al aire libre entre las 12 y las 16 horas, aproximadamente, pues podría suponer un peligro para nuestra salud. En invierno, sin embargo, es importante recordar que al cuerpo le cuesta más elevar la temperatura, y que normalmente las horas de más incidencia solar son aquellas en las que menos frío hace y es por lo tanto cuando más cómodos nos vamos a sentir entrenando. Una buena estrategia a realizar en invierno es darse una ducha de agua caliente aproximadamente unos 45 minutos  antes de entrenar, y por supuesto utilizar ropa térmica y transpirable.

No obstante, ni el frío ni el calor deben suponer un obstáculo en el entrenamiento, recuerda que el esfuerzo siempre tiene su recompensa y que, además, el ejercicio ayuda a regular la temperatura corporal y por lo tanto a aclimatarse con la temperatura exterior.

¿Con qué intensidad?

La intensidad del entrenamiento también es un factor importante a tener en cuenta, y es que si vamos a realizar un entrenamiento intensivo debemos evitar hacerlo a primera hora. La razón es que mientras dormimos, nuestras pulsaciones son más bajas que cuando estamos activos, por lo que si nada más levantarnos realizamos un entrenamiento de alta intensidad sin haber calentado antes de manera progresiva pueden tenerse consecuencias muy negativas.

El reloj biológico de cada uno también cuenta, porque existen personas “nocturnas”, por ejemplo, que se encuentran en plena forma física y mental a última hora del día e incluso por la noche, y otras, al contrario, que decaen conforme va escondiéndose el sol. Por ello, cada deportista debe adecuar su horario de entrenamiento al momento del día en que se encuentre con más fuerza y energía, para aprovechar al máximo el rendimiento del entrenamiento.

¿Cuándo?

El ritmo de vida de cada uno, el horario laboral, la familia, las obligaciones diarias… Son muchos los factores personales a considerar en este campo. Aunque lo ideal sería entrenar cuando mejor nos encontráramos física y psicológicamente, la realidad es que en la mayoría de los casos esto no es posible. No obstante, es fundamental recordar que, aunque no podamos realizar deporte cuando más nos convenga, la práctica de éste ayuda a regularnos en todos los sentidos, por lo que no debemos dejar de practicarlo.

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Entrenamientos

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